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Los orígenes de MEDA en Paraguay

Orie Miller, el precursor del concepto de MEDA.

El 18 de abril MEDA Paraguay cumplirá 24 años de existencia persiguiendo el desarrollo económico y social de las familias y emprendimientos paraguayos con el fin de aliviar la pobreza.

Aunque la historia de MEDA Paraguay se remonta a los anos 90, la idea de una asociación que busca aliviar la pobreza de forma más sostenible en el tiempo existe desde hacia varias décadas atrás.

En esta nota te contamos cómo inició Mennonite Economic Development Associates en el Chaco Paraguayo y el impacto que logró en aquel tiempo que perdura hasta nuestros días. Así lo relata el libro The MEDA Experiment: Twenty-five years of Economic Development (1978) de J. Winfield Fretz:

El origen de MEDA debe ser visto en el contexto de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.

Como resultado de esta catástrofe, más de 25.000 menonitas huyeron de Rusia, y posiblemente hasta 10.000 desde el área de Danzig en Alemania del Este. De estos, 5.000 de Rusia fueron asistidos para migrar al Paraguay en 1947 y 1948, y 1.200 de Danzig se establecieron en Uruguay entre 1948 y 1951. Estos refugiados provenientes de Rusia hubieran preferido migrar a los Estados Unidos o Canadá, pero las puertas para la inmigración a esos países se cerraron para ellos en ese tiempo. Por falta de otras alternativas más favorables, estas personas desplazadas decidieron aceptar la invitación del gobierno paraguayo para unirse a los tres grandes asentamientos que se establecieron en ese país anteriormente.

El Comité Central Menonita (CCM), en cooperación con el Comité Intergubernamental de Migración Europea, ayudó a estos 5.000 refugiados post guerra a establecerse en dos áreas geográficas de Paraguay. Un grupo de 2.500 fundó la colonia Neuland, 35 millas al sur de la colonia chaqueña de más años, Fernheim. El otro grupo fundó la colonia Volendam en la región oriental de Paraguay, a lo largo del río Paraguay, a casi 70 millas al norte de Asunción y 15 millas al oeste de la colonia de más años, Friesland. La colonia Volendam tenía 1.800 miembros en 1950. Los restantes 700 se establecieron en diversos lugares. Algunos se mudaron a Fernheim y Friesland. Algunos permanecieron en Buenos Aires, Argentina, donde fueron temporalmente detenidos, y otros encontraron empleo en Asunción.

La asistencia prestada por el Comité Central Menonita (CCM) y por individuos directamente desde Canadá y los Estados Unidos fue principalmente en forma de alivio inmediato, como dinero, comida, ropa, enseres domésticos, materiales de construcción y grandes envíos de maquinaria agrícola usada. De gran importancia fue la asistencia de CCM para asegurar grandes porciones de tierra para los asentamientos, proveyendo fondos para la construcción de escuelas, hospitales y lugares de reunión, así como proporcionando un pequeño ejército de personal de servicio voluntario de América del Norte. Estas personas sirvieron como profesores temporales, enfermeras, doctores, dentistas, agricultores y como asistentes sociales en una amplia variedad de trabajos.

Dicha asistencia fue valiosa y esencial, pero ayudó a colonias solo para establecer el cuidado doméstico y proporcionar un medio para la supervivencia temporal. Lo que se necesitaba además era capital para el desarrollo económico. Muchos de los recién llegados eran hábiles artesanos, técnicos experimentados en la industria y hombres con considerable experiencia de gestión en una variedad de emprendimientos económicos. Había quienes estaban ansiosos por establecer negocios de reparaciones, industrias de procesamiento y pequeñas empresas para proporcionar un mejor medio de vida para ellos mismos y mejorar las condiciones en las colonias. Como refugiados, sin embargo, carecían de capital necesario y crédito financiero para emprender tales emprendimientos de negocios.

No había servicios bancarios o crediticios de naturaleza pública ni privada en todo el Paraguay para proyectos del tipo de MEDA. Las cooperativas de las colonias normalmente otorgaban crédito solo para compras de bienes de consumo. Los únicos servicios de crédito disponibles en los bancos paraguayos eran préstamos a corto plazo a tasas de interés excesivamente altas, que iban del 15 al 25 por ciento.

Numerosas solicitudes de capital de préstamo de los menonitas en el las colonias de Paraguay fueron trasladadas a los norteamericanos por una variedad de canales. En 1951, el MCC encargó a este escritor de este material visitar todas las colonias en Sudamérica con el fin de hacer un informe sociológico sobre los primeros 25 años de experiencia en los nuevos países de Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina.

Canales adicionales informaban las necesidades de asistencia financiera desde los asentamientos menonitas en Paraguay hacia los menonitas de América del Norte, llegaron a través de la gran cantidad de trabajadores de CCM que fueron enviados a las colonias después de la Segunda Guerra Mundial en un esfuerzo por ayudar a establecer estos nuevos asentamientos. Administradores de socorro y suministros, médicos, enfermeras, maestros, trabajadores sociales, asistentes agrícolas y  una variedad de generalistas representaron a los menonitas de Estados Unidos y Canadá en Paraguay, Brasil y Uruguay durante más de una década después de la Segunda Guerra Mundial.

Muchos de estos trabajadores pudieron transmitir las necesidades comunes, así como hacer de intérpretes a solicitudes de fondos específicas. Los individuos y las congregaciones, en muchos casos, hubieran querido responder con fondos, pero no hubo un acuerdo organizado para llevar a cabo tal asistencia.

Entre los que fueron enviados desde Norteamérica a Paraguay están Herbert Schmidt, un médico de Newton, Kansas, a quien el CCM le pidió que ayudara a establecer un hospital y un servicio médico para la colonia más antigua, Fernheim. Además de su interés profesional como médico, tenía fuertes sentimientos sobre la necesidad de desarrollo económico en las colonias del Chaco. Él expresó frecuentemente esas preocupaciones al Comité Central Menonita y otras personas influyentes en los Estados Unidos con quienes sentía que podrían estar dispuestos a brindar asistencia.

La confluencia de estos dos factores sociales, a saber, la gran necesidad en Paraguay de capital para préstamo por un lado, y el creciente interés entre los empresarios de América del Norte para proporcionar dicha asistencia por otro, se unieron en 1952. Bajo el liderazgo del Dr. Schmidt, y en cooperación con los servicios del Comité Central Menonita, un grupo de seis hombres decidió volar a Paraguay cubriendo sus propios costos para estudiar las condiciones económicas allí.

Esta decisión atrajo considerable atención en la prensa y fue apodado por los periodistas como “La misión voladora”. Hubo en realidad dos “misiones voladoras”, una en 1952 y la otra en 1953. El primer grupo estaba formado por seis miembros, dos de los cuales eran médicos, tres granjeros y un hombre de negocios. La segunda misión constaba de tres miembros, un médico y dos agricultores.

Resultados de la Misión Voladora

Al regresar a América del Norte, los miembros de la misión tuvieron dos reuniones con el Secretario Ejecutivo de CCM, Orie O. Miller, y William T. Snyder, el secretario asistente, con el propósito de revisar los hallazgos de la misión. Antes de decidir emprender cualquier proyecto, una segunda “misión”, también dirigida por el Dr. Schmidt, decidió volar a Paraguay [1].

Tras el regreso de la segunda misión, se consideraron una serie de posibles proyectos, y de estos, dos se seleccionaron para la implementación. La reunión, ahora histórica, en la que MEDA vio la luz tuvo lugar en el viejo Atlantic Hotel en Chicago el 10 de diciembre de 1953. También es importante tener en cuenta que CCM sirvió una vez más como partera para ayudar en el nacimiento de una nueva organización. Nada menos que Orie Miller, el increíblemente creativo e ingenioso secretario ejecutivo llegó con una fórmula para la nueva organización que los miembros fundadores rápidamente aceptaron.

Uno puede preguntarse, ¿por qué el Comité Central Menonita no respondió a la necesidad de fondos de capital y por lo tanto eliminar la necesidad de otra organización más? La razón es que el CCM no estaba organizado para tal propósito. Nació con el fin de proporcionar ayuda de emergencia a menonitas en Rusia en el momento en que Rusia estaba sufriendo los estragos de la Primera Guerra Mundial, una hambruna severa y los efectos devastadores y desarraigo de la revolución soviética en toda la vida organizada en Rusia. El CCM es una organización caritativa y opera con dólares aportados. Su mandato no es el de proporcionar capital y crédito para el desarrollo de negocios e industria bajo supervisión privada.

También se debe decir, con toda franqueza, que la mayoría de los menonitas de América del Norte tenían muy poca confianza en que los préstamos con fines comerciales a los colonos sudamericanos tuvieran alguna posibilidad de reembolso. En general, se suponía que cualquier dinero adelantado a sus co religionarios en América del Sur debería ser una donación directa para evitar decepciones por parte de acreedores y deudores por igual. Si se hace la pregunta de por qué las conferencias eclesiásticas establecidas no ofrecieron asistencia financiera con fines económicos, la respuesta es similar a la dada para el CCM. Las juntas de misión, organizadas medio siglo antes, asumieron que su responsabilidad principal era la evangelización, no la asistencia económica. Para mejorar la evangelización, organizaron escuelas, hospitales y programas de desarrollo agrícola. Sin embargo, todos estos fueron financiados con dólares aportados que no necesitaban ser reembolsados. Así, después de la Segunda Guerra Mundial, ni el CCM ni ninguna de las conferencias eclesiásticas se animaron, u organizaron, para proporcionar asistencia financiera a través de préstamos a largo plazo para el desarrollo económico.

También debemos recordar que en este momento los programas de ayuda exterior del gobierno no estaban bien establecidos. El Programa Four Point de los Estados Unidos fue iniciado por el presidente Harry Truman en 1948, pero durante los primeros años de ese programa toda la asistencia se dirigió a otras agencias gubernamentales, generalmente para grandes proyectos de obras públicas. La Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, CIDA, no se puso en marcha hasta varios años después. Del mismo modo, las grandes organizaciones privadas de voluntariado, como CARE y OXFAM, todavía no proporcionaban el tipo de asistencia financiera que ahora se ha vuelto común. La única excepción sobresaliente a las generalizaciones anteriores es la ayuda de los menonitas holandeses a sus correligionarios en Brasil en la década de 1930. Allí, al principio, los menonitas de Holanda proporcionaron fondos que ayudaron a construir aserraderos, molinos harineros, tiendas, una fábrica de almidón, una lechería, escuelas de las colonias y un hospital. Los organizadores de MEDA, por lo tanto, tenían pocos modelos a seguir en el desarrollo de su deseada nueva organización. En 1953, ocho hombres tomaron medidas para formar MEDA. El título, Mennonite Economic Development Associates (Asociación Menonita de Desarrollo Económico), es una descripción adecuada de los propósitos previstos por los fundadores [2].

Es interesante notar que, de los ocho hombres que participaron en una o las dos misiones voladoras, solo cuatro se convirtieron en miembros de MEDA. Herbert Schmidt, el motor principal en la organización de las misiones de vuelo y en dar a conocer las necesidades de asistencia económica en Paraguay, nunca se unió a MEDA. Decidió más bien iniciar una empresa privada: una prensa de aceite para extraer aceite de maní y algodón en la Colonia Fernheim.

Criterios para proyectos de MEDA

Los primeros miembros de MEDA eran hombres cristianos con medios materiales considerables, todos ellos habían conocido la lucha y la pobreza en sus vidas tempranas, pero que mediante el trabajo duro y la gestión empresarial hábil habían podido acumular una riqueza considerable. Todos estos hombres eran activos en la iglesia y contribuyentes generosos a causas de misión, educación y ayuda. Se sintieron especialmente atraídos por los pedidos de capital de riesgo en Paraguay porque sentían que era un área en la que sus dones como empresarios podían ser utilizados efectivamente para complementar el trabajo de ayuda y misiones. Eran hombres dispuestos a invertir tiempo, consejo y generosas cantidades de dinero para ayudar a aquellos que estaban dispuestos a tratar de ayudarse a sí mismos. Edgar Stoesz, del personal del Comité Central Menonita, resumió el espíritu y la motivación de los organizadores de MEDA cuando caracterizó al difunto Orie O. Miller de la siguiente manera: “Mientras Orie disfrutaba de una gran cantidad de riqueza, siempre lo veía como un recurso que lo liberaba para servir a los demás. Daba generosamente y se negó a dejar que el atractivo del dinero lo distrajera”.

Lo que se dijo de Miller también caracterizó el espíritu y la motivación de los otros miembros fundadores de MEDA. Estos hombres no eran hombres de negocios comunes que buscaban un lugar rentable donde invertir. Los préstamos que estaban dispuestos a hacer no estaban garantizados de ninguna manera. El dinero que adelantaban era capital de riesgo que tenían que estar preparados para perder, y con frecuencia lo hacían. Su disposición a arriesgarse a perder se vio compensada por su deseo de ayudar a otros a comenzar de nuevo.

Los directores de MEDA desde el principio sirvieron como un amplio grupo de formulación de políticas, así como un órgano administrativo. Durante la primera década de la existencia de MEDA, los miembros del comité ejecutivo intentaron visitar los diversos proyectos al menos una vez al año. Como todos los proyectos para la primera década fueron en Paraguay, con la excepción de uno en Uruguay y uno en Argentina, no fue demasiado difícil para uno u otro miembro ejecutivo visitar los proyectos anualmente. MEDA se convirtió así en un instrumento de asistencia económica bajo la bandera de la iglesia. Sus miembros estaban motivados de la misma manera que el resto de los participantes en los programas de servicio del CCM, como los de socorro, salud mental, servicio de desastres, PAX y servicio voluntario. Muy bien podrían haber operado bajo el lema de CCM: “En el nombre de Cristo”.

En el momento en que MEDA se organizó formalmente como una corporación autorizada de Ohio, se tomaron disposiciones para la emisión de 250 acciones ordinarias a $ 10 cada una y 1,000 acciones preferenciales valoradas en $ 100 cada una. Como condición para ser miembro, se esperaba que cada persona comprara diez acciones preferenciales y cinco acciones comunes. Los miembros fundadores originales fueron considerablemente más allá y prometieron un mínimo de $5,000 cada uno o un fondo de capital inicial total de $ 50,000. Esto evidencia la sinceridad con la que vieron su compromiso. Cinco años después de la fundación, solo 17 miembros habían hecho este compromiso. Sin embargo, la membresía creció lentamente a 126 en 1971 y a más de 208 en 1978.

Esto, entonces, es un breve resumen de la historia de cómo nació MEDA. Su idea central era simple, pero elevada. Su singularidad era reconocer y usar los dones de hombres de negocios financieramente exitosos en la iglesia para ayudar a individuos seleccionados en países menos desarrollados económicamente a ayudarse a sí mismos. El programa, aunque de tamaño modesto, ha desarrollado una sólida filosofía cristiana de asistencia económica y espiritual dentro de la comunidad menonita más amplia. El programa MEDA, en el momento de su 25 aniversario, está
operando en los cinco continentes repartidos en 25 países de todo el mundo.

LOS PRIMEROS PROYECTOS DE MEDA

Sarona – Granja lechera

Parte del ganado joven de Sarona.

El primer proyecto de todos realizado por MEDA fue el establecimiento de una granja lechera en la colonia Fernheim de Paraguay. Esta granja recibió el nombre de Sarona. Se formó una asociación entre MEDA y varios agricultores de Fernheim interesados en esta empresa. Robert Unruh, director de la estación experimental del Chaco, que es un emprendimiento cooperativo apoyado por las tres colonias del Chaco y el CCM, asesoró al proyecto Sarona.

La razón por la cual los exploradores de las Misiones Voladoras y MEDA emprendieron este proyecto fue que las vacas paraguayas nativas producían una cantidad lamentablemente pequeña de leche.

No era inusual que una vaca adulta después de refrescarse no produjera más de dos o tres cuartos de leche por día. Además, era difícil ordeñar vacas a mano. Los granjeros menonitas en Rusia habían estado acostumbrados al ganado lechero de alto grado y, por lo tanto, estaban descontentos con los bajos rendimientos de leche de las vacas nativas del Chaco. Adicionalmente, los agricultores menonitas del Chaco necesitaban todo el apoyo posible para aumentar su propio suministro de alimentos y producir un producto que pudiera venderse en efectivo.

Para comenzar una granja lechera en el Chaco, en primer lugar, se requirió la limpieza de matorrales escarpados y la construcción de instalaciones agrícolas simples. El primer paso para lograr su objetivo, después de preparar la granja, fue importar un toro de alto grado que se usara para cruzarse con ganado nativo. Esta empresa inicial tuvo mucho éxito, porque ya en la primera descendencia del ganado cruzado, la producción de leche aumentó notablemente. No pasó mucho tiempo antes de que el ganado cruzado produjera hasta cuatro o cinco galones de leche por día, para satisfacción de los socios lácteos de Sarona y los granjeros del Chaco en general. Durante un período de 25 años, la producción de leche por vaca en el Chaco ha aumentado de cinco a diez veces más que su producción original.

Una de las líneas secundarias interesantes de la empresa Sarona fue el experimento con inseminación artificial. Roy Snyder, miembro del ejecutivo de MEDA y director veterano de la Asociación de criadores de animales de Ontario, hizo los arreglos para enviar una carga de semen a Sarona. El envío, enviado en un tanque de nitrógeno líquido congelado, contenía aproximadamente 200 inseminaciones. En ese momento, la fertilidad podría mantenerse hasta por tres semanas.

Desde entonces se han realizado mejoras para que hoy se puedan enviar hasta 1,000 inseminaciones y retener el semen por hasta seis meses sin pérdida de fertilidad. El costo de un tanque de nitrógeno líquido es de aproximadamente $ 400 y el costo del semen para una sola inseminación oscila entre $2 y $10.

Este método científico de cría de ganado fue descontinuado en Paraguay por varias razones, dos de ellas son la falta de técnicos y la falta de organización para llevar a cabo dicho programa en todas las colonias. Pero el experimento demostró sus posibilidades para el futuro.

Hay varios subproductos beneficiosos de este primer proyecto de MEDA. Además de mejorar en gran medida el suministro de leche y mantequilla en la colonia y el país, el nivel del ganado lechero ha mejorado constantemente durante este período de 25 años. La descendencia de las vacas lecheras Sarona ha sido muy demandada por los granjeros del Chaco. La rentabilidad de las vacas lecheras ha dado como resultado que los granjeros cerquen pastizales y siembren pasto buffel que se adapta al suelo y al clima del Chaco y es un alimento nutritivo para el ganado. Por lo tanto, hoy en día, los ganados lácteos de la mayoría de los granjeros del Chaco no corren salvajes, sino que están considerablemente domesticados [3].

Además, los agricultores del Chaco han aprendido de Sarona algunos métodos nuevos para preservar la alimentación del ganado mediante silos en fosas o zanjas en los que se podía almacenar maíz, sorgo y otras legumbres. Esto hace posible el racionamiento del suministro de alimento durante todo el año, cuando es necesario continuar alimentando al ganado para que el suministro de leche se mantenga. También proporciona alimento para el ganado durante las estaciones secas cuando las cosechas anuales son bajas. Los agricultores no solo han aprendido a poner ensilaje sino también a embalar heno para que las vacas lecheras puedan mantenerse en producción durante todas las estaciones del año. Hoy, la base económica de muchos agricultores chaqueños es el negocio de la industria láctea.

Otra prueba del éxito de Sarona es el hecho de que los socios de MEDA en Paraguay en 1972, dieciocho años después del comienzo, compraron y pagaron todas las acciones de los socios de América del Norte y, por lo tanto, adquirieron la propiedad total de los productos lácteos de MEDA.
Esto estuvo en línea con los objetivos y la política de MEDA desde el comienzo.

De los cientos de proyectos que MEDA ha emprendido; ningún otro ha tenido consecuencias económicas tan extendidas para el desarrollo comunitario como la lechería Sarona. Ha sido un proyecto modelo en muchos sentidos. Su éxito financiero per se es insignificante en comparación con el impacto que ha tenido en la economía agrícola y el estilo de vida de los agricultores del Chaco en general. La producción lechera ha contribuido a fortalecer la granja familiar. Ha dado como resultado un medio de sustento mejorado para todo el Chaco indirectamente si no directamente.

La producción de productos lácteos como queso, mantequilla, helado y yogur, así como leche pasteurizada, ha contribuido en gran medida al suministro de alimentos básicos para la población de Asunción, así como para los paraguayos, indígenas y menonitas en el Chaco.

Mientras se escribe este libro, las tres colonias menonitas están llevando a cabo planes concretos para mejorar toda la industria láctea. Se está procesando conjuntamente un préstamo del Banco Mundial de Desarrollo de más de cinco millones de dólares para su uso en el mejoramiento de la producción, procesamiento y comercialización de los productos lácteos terminados en Paraguay y para la exportación extranjera. Soñaron poco los socios de MEDA, que lanzaron Sarona como un experimento para mejorar la producción lechera, con el impacto que tendría en la economía nacional 25 años después.

Sinfin – Curtiembre

Las instalaciones de la Curtiembre Sinfín en la colonia Fernheim.

La segunda empresa de MEDA, iniciada en 1954, el mismo año que Sarona, era una curtiduría, llamada Sinfin. Este proyecto fue consecuencia de una pequeña curtiduría privada que carecía de capital y experiencia adecuados para operar con éxito. Se le pidió ayuda a MEDA y ésta proporcionó el capital necesario para erigir un edificio y asegurar el equipo esencial para secar, broncear y dividir las pieles.

Desde 1954, Sinfin ha proporcionado un mercado listo para los cueros de ganado chaqueño sacrificado y al mismo tiempo ha proporcionado un suministro de cuero para las tiendas de arneses locales, la fábrica de calzado local y para la exportación.

Esta empresa ha tenido sus altibajos durante este período de 25 años. A veces ha tenido un suministro inadecuado de pieles, y otras veces su calidad de bronceado dejaba algo que desear en lo que respecta a los compradores de cuero para fines industriales.

Incluso hoy en día, la curtiduría no tiene maquinaria lo suficientemente sofisticada como para dividir las pieles para obtener la mejor calidad de cuero. En una ocasión, Sinfin también sufrió grandes pérdidas debido a las inundaciones de sus instalaciones y equipos. Además de curtir pieles de ganado vacuno, Sinfin también procesa una gran cantidad de pieles de animales más pequeños traídos y vendidos por los indígenas.

Después de mucho ensayo y error, experiencia en administración y equipos mejorados, esta empresa promete seguir siendo una industria importante de las colonias. Los socios de MEDA han adquirido gradualmente una mayor parte de la propiedad de la curtiduría y están en proceso de completar su compra.

Fortuna – Fábrica de calzados

Miembros de MEDA revisan los registros junto a su socio John Dyck en la zapatería Fortuna en Filadelfia.

En 1956, MEDA ayudó a establecer un tercer proyecto. Fue un paso natural pasar de una curtiduría a una fábrica de zapatos. John y David Dyck, dos hermanos, que habían estado asociados en la curtiduría, formaron sociedades separadas con MEDA, David en la curtiduría y John en la fábrica de zapatos. Una vez más, MEDA proporcionó el capital necesario, esta vez para la compra de maquinaria para fabricar zapatos y erigir un edificio. El cuero curtido al principio se usó principalmente para fabricar zapatos de trabajo. A lo largo del tiempo, también se fabricaron zapatos para damas y niños, así como zapatos de vestir para hombres.

Hoy se fabrican entre 600 y 650 pares de zapatos por mes en la fábrica de Filadelfia. Una gran parte de los zapatos de trabajo de Chaco se fabrican en la fábrica Fortuna. La pequeña industria emplea de cuatro a seis trabajadores.

En 1972, el socio de MEDA en Paraguay compró las acciones restantes, propiedad de los socios de América del Norte y ahora es el propietario individual de la empresa. Este pequeño emprendimiento cumple con una importante necesidad de la colonia. Por mucho, la mayor parte de los zapatos fabricados en Fortuna se venden directamente en las varias tiendas cooperativas de la colonia en el Chaco. No solo los colonos menonitas compran zapatos aquí, sino también los ganaderos, paraguayos e indígenas que viven en la región de Fernheim. La fábrica también produce chaparreras de vaquero, polainas y asientos de motocicleta. El propietario de la fábrica ha estado recientemente en Alemania y compró varias máquinas de fabricación de calzado altamente sofisticadas para actualizar sus métodos de producción. Esta pequeña industria se ha mantenido casi estática en términos de producción en los últimos diez años.

En el momento de la visita del escritor en diciembre de 1977, Dyck estaba sustituyendo el caucho argentino por el cuero de Sinfin en la fabricación de la mayoría de sus zapatos porque percibía que era mucho más económico.

La fábrica de zapatos, aunque pequeña, bajo administración actual probablemente no se expandirá significativamente, debe considerarse una empresa exitosa. Le ha brindado medios de vida al propietario y a sus cinco o seis empleados en las últimas dos décadas, además de brindar un servicio útil a toda la región del Chaco. También le permitió al emprendedor apoyar financieramente causas dignas en la iglesia y la comunidad de la que es miembro activo.

Fundición

Jacob Loewen a lado de su horno de fundición en la colonia Fernheim.

Un ingenioso y autodidacta colono menonita llamado Jacob Loewen, que había venido de Rusia a finales de los años cuarenta, estableció una tosca fundición en su granja en una de las aldeas de la Colonia Fernheim. Construyó su propio horno de coque, que utilizó para encender su horno casero para derretir la chatarra necesaria para fundir las piezas de su máquina. Debido a la escasez de metal en el Chaco, él y sus trabajadores, en un esfuerzo por encontrar la materia prima necesaria, recorrieron los campos de batalla de la guerra entre Chaco y Bolivia, que estaban a solo unas cuantas millas de la Colonia Fernheim. Aquí a veces encontraron carcasas de cartuchos que se podían usar en su fundición. La única otra fuente de suministro estaba en Asunción. Pero incluso allí donde la chatarra era escasa, al igual que los equipos mecánicos y las piezas de maquinaria, Loewen era inventivo y lo suficientemente ingenioso como para poder fabricar muchas piezas mecánicas que necesitaban los agricultores e industrias de la colonia, si solo conseguía obtener la materia prima necesaria.

Gracias al valioso e indispensable servicio de Loewen a las colonias, MEDA se sintió atraída a asociarse con él. En 1956, MEDA y Loewen comenzaron su empresa conjunta cuando se proporcionaron fondos para maquinaria para ejercitar y ampliar sus habilidades de ingeniería.

Además de fundir piezas para maquinaria, Loewen también comenzó a fabricar cultivadores y sembradores tirados por caballos y otros equipos agrícolas pequeños. Con el capital adelantado por MEDA, le fue posible hacer un viaje a Canadá y Alemania para estudiar métodos de fundición y comprar maquinaria y equipos adicionales adecuados para sus operaciones. Una modesta inversión de $ 7,500 ayudó a establecer esta industria vital para todo el Chaco. Loewen, con el transcurso del tiempo, compró la acción original de MEDA y continuó la operación de la fundición como una empresa individual. Además de proporcionar un medio de vida cómodo para él y su familia, la pequeña empresa ha desempeñado un papel vital en la vida industrial del Chaco.

De alguna manera, esta pequeña industria puede parecer relativamente insignificante; sin embargo, como una llave en el bolsillo, la fundición ha desempeñado papeles cruciales en la resolución de situaciones de crisis en tiempos de averías mecánicas de maquinaria industrial. Una y otra vez, una gran industria de las colonias habría sido clausurada y la comunidad habría tenido inconvenientes si no hubiera sido por su pequeño pero muy importante servicio de hacer las piezas necesarias que ahora ya no están en existencia y que no se pueden comprar. Esta fue otra ilustración donde un proyecto de MEDA demostró una genuina ayuda mutua. La entrega de capital ayudó a un hombre a ganarse la vida para sí mismo y su familia, mientras ejercitaba sus talentos naturales. Al mismo tiempo, este proyecto de autoayuda proporcionó empleo a cuatro o cinco hombres además de beneficiar a toda la comunidad.

Fabago – Planta de embotellado

En 1960 MEDA, a través de su representante en Paraguay, Frank Wiens, el director de CCM, se asoció con Hans Kroeker, un residente de Filadelfia y un empleado de la cooperativa de la colonia.

Kroeker había reunido activos por aproximadamente $ 1,700 y MEDA invirtió $ 1,000 adicionales para proporcionar el capital necesario para establecer una planta de bebidas carbonatadas embotelladas.

Se erigió un edificio para su procesamiento y almacenamiento. Kroeker fue empleado en base a una comisión de un guaraní por cada botella de gaseosa vendida. Esta asociación fue la más corta en la que MEDA entró. Se consumó en enero de 1961 y terminó en agosto del mismo año. La brevedad de la asociación se explica en parte por el hecho de que MEDA, después de consumar el contrato, descubrió que Kroeker, aunque era un hombre con buena reputación, en realidad no era miembro de una iglesia. Este hecho era contrario a una de las políticas básicas de MEDA. Además, Kroeker descubrió que la operación comercial era muy rentable y pronto encontró otros medios de financiación para que no se necesitara el apoyo de MEDA.

Así terminó la quinta asociación de MEDA en Paraguay.

Casuarina – Rancho Ganadero

Ganado vacuno bebiendo agua en el Rancho Casuarina.

En 1961, MEDA se apartó de su anterior precedencia de establecer asociaciones con personas en pequeñas empresas. Decidió ingresar al negocio de la cría de ganado y formó una sociedad con otros catorce miembros comprando un rancho ganadero existente al suroeste de la Colonia Neuland. El rancho existente se llamaba Casuarina, que consta de dos leguas o aproximadamente 10,000 acres de tierra. A esto se agregó la compra de cuatro leguas más de 5,000 acres cada una, un total de aproximadamente 30,000 acres. El rancho Casuarina estaba equipado con cercas, pozos, pozos de agua y dos conjuntos de edificios para residencias, además de aproximadamente 300 acres de tierra despejada. El plan era limpiar 300 acres adicionales, plantar ricino, algodón, maní y maíz kafir. Se debía cercar un área pequeña para la cría de vacas con el fin de mejorar el hato de ganado.

Algunas de las tierras despejadas se dedicarían a pastos mejorados para engordar ganado casi listo para la faena. Se le pidió a MEDA que invirtiera $10.000 para cercas, limpieza de terrenos y la construcción de cobertizos y otros edificios pequeños. El valor aproximado de la tierra en 1961 era de $40.000. El precio inicial fue de alrededor de $2.000 por legua (5.000 acres) o alrededor de 40¢ por acre. Erie J. Sauder, secretario-tesorero de MEDA y uno de los accionistas de Casuarina, declaró el propósito de la adquisición de estas participaciones en las siguientes palabras:
De acuerdo con CCM sentimos que esta tierra debería ser mantenida solo en base al motivo de ambas organizaciones, a saber, la de ayudar en el nombre de Cristo y no con ningún propósito egoísta. La idea aquí era dar la oportunidad a los hermanos sudamericanos de comprar y hacerse cargo de la propiedad tan rápido como pudieran hacerlo.

Los miembros de MEDA y los socios de Casuarina acordaron formar esta asociación y se redactó un contrato. Un gerente de rancho de Oklahoma se comprometió con $ 50 por mes más una comisión del 30 por ciento de las ganancias durante los primeros tres años.

La empresa como unidad demostrativa resultó no ser un éxito y en 1968 se vendió el ganado y la maquinaria y se donó la tierra a la Junta de Asentamiento Indígena con el expreso propósito de establecer a los indígenas que querían cultivar en su propia tierra.

Hubo varias razones generalmente indicadas para el fracaso de la empresa ganadera. Hubo una serie de desgracias personales combinadas con la falta de comunicación y, en general, una mala gestión.

Los socios paraguayos fueron reembolsados por su parte de las inversiones de los ingresos de la venta de ganado y maquinaria. Los socios de MEDA acordaron contribuir con sus inversiones a la Junta de Asentamiento Indígena.

La tierra fue entregada a la Junta de Asentamiento Indígena con la condición de que cobrarían a los indígenas aproximadamente una cuarta parte del precio de mercado de la tierra y los fondos resultantes, a su vez, se utilizarían para fines de desarrollo comunitario, como la construcción de carreteras, escuelas y clínicas para las comunidades indígenas. El plan de disposición de la tierra de esta manera se desarrolló durante un período de dos años, en gran parte entre Erie Sauder y los representantes de la Junta de Asentamiento Indígena.

Este gran proyecto no fue un desastre financiero colosal, pero resultó ser un esfuerzo extremadamente vergonzoso en la demostración de la moderna ganadería y agricultura mecanizada.

Se esperaba que mediante el uso a gran escala de maquinaria y mediante el cercado de pastizales y la siembra de semillas de hierba, así como la producción de otros productos agrícolas, se podría producir de manera rentable carne de mejor nivel. La idea del proyecto parecía factible, los motivos eran nobles, el capital adecuado, pero lamentablemente faltaba un ingrediente esencial, la gestión hábil.

(Winfield, J.F. (1978) The MEDA Experiment: Twenty-Five years of Experience in Helping “Little People” To Get Established in Their own Businesses in Over Twenty Countries Around the World. Conrad Press, Waterloo, Canadá. Páginas 12-32)

MEDA tuvo grandes victorias en Paraguay, y también proyectos donde lo único que se logró es un aprendizaje de cómo no hacer las cosas. Pero nada de esto detuvo que estos hombres inspirados por sus convicciones cristianas avanzaran en nuevos proyectos alrededor del mundo, extendiéndose luego a África y Asia (donde continúan trabajando hasta hoy). Este deseo de ayudar, de dar soluciones a la pobreza es lo que luego inspiró a un grupo de hombres menonitas en el Paraguay a fundar, hace 24 años lo que hoy es MEDA Paraguay.

1 Los miembros del segundo grupo, junto al Dr. Schmidt, fueron Henry Pankratz de Mountain Lake, Minnesota, y John Tieszen de Henderson, Nebraska. Es interesante notar que cinco de los ocho hombres, que fueron a los viajes exploratorios, eran granjeros.
2 En aras de la precisión histórica y para evitar confusiones, debe tenerse en cuenta que la organización MEDA tuvo dos etapas. En 1953, los siguientes ocho hombres acordaron formar tal organización: Ed. J. Peters. (Wasco, California. Presidente); Erie J. Sauder (Archbold, Ohio, Secretario); Edward G. Snyder (Preston, Ontario, Vicepresidente), Ivan Miller (Corry, Pennsylvania), Orie O. Miller (Akron, Pennsylvania); Howard Yoder (Wooster, Ohio); C.A. DeFehr (Winnipeg, Manitoba) y Henry Martens (Reedley, California). La segunda etapa fue la incorporación legal que tuvo lugar en Archbold, Ohio, el 26 de julio de 1954. Los que firmaron los Artículos de Incorporación fueron los primeros seis hombres cuyos nombres aparecen arriba. DeFehr y Martens estuvieron ausentes en la reunión de incorporación y no firmaron los artículos, pero Sylvanus Lugbill y Ceaphus Schrock, ambos de Archbold, se hicieron miembros y estuvieron presentes y firmaron los Artículos de Incorporación.
3 Los ganaderos lecheros menonitas que solo tenían vacas lecheras nativas, en casi todos los casos tenían que tener terneros que prepararan las vacas antes de que pudieran ordeñar leche. Esto significaba tener un ternero que comenzara el flujo de leche tener un flujo de leche de ternero, luego retirar el ternero y ordeñar a mano. Esto ya no es necesario con la introducción de vacas lecheras importadas y cruzadas.
2020-04-03T21:39:05+00:00 abril 3rd, 2020|Categories: Sin categoría|